Al principio solo había oscuridad. No se escuchaban aves en el cielo, ni ser alguno sobre la tierra, todo estaba en silencio.
Entonces en una explosión de luz, el universo se llenó de vida.
Primero existió la tierra, y el verde inundó todo,creando un paraíso de hojas, flores y troncos.
En una de tantas colinas, de dónde salía un brillo especial, germinó una semilla y creció un retoño tan hermoso y tan colorido, que el universo le otorgó una magia especial porque le tomó mucho cariño.
Su belleza vino acompañada de gran gentileza, dulzura y ternura, así que fue bautizada Gaia.
Universo nombró a Gaia como la protectora del jardín, para cuidar a los animales y las plantas.
Al instante ella se dió cuenta de que aún había muchas sombras, no se apreciaba luz alguna sobre su cabeza y los arroyos no se daban a basto para satisfacer a las criaturas.
Así que Universo creó el cielo, allí pintó al sol,la luna y las estrellas.
Del brillo de un lucero tomó un puñado de magia y creó a Urano, quién sería el protector del cielo, el fuerte y habilidoso.
Urano y Gaia se sentaron contentos en la más alta de las montañas y vieron como los lagos comenzaron a crecer hasta convertirse en ríos y mares, llenos de seres que se movían como aves bajo el agua, dando saltos de alegría, por estar vivos.
Universo sintió que debía existir un protector más, así que creo por último a Océano, a quién le otorgó sabiduría, pues sería quien se encargara del equilibrio de toda la vida en el cielo y la tierra desde los mares.
Los tres protectores se sentaron a la orilla de una cálida isla llena de cocoteros y desde allí contemplaron la maravillosa obra que les habían encargado.
Un ser les llamó la atención. Caminaba sobre dos de sus patas, y utilizaba herramientas para cazar pues no tenía grandes colmillos o extraordinaria fuerza como el tigre.
Los protectores se impresionaron con su capacidad para aprender y evolucionar.
Parecía que lo más importante para ellos era dejar un legado. Inventaron la escritura y el arte para dejar registro de sus hazañas y de sus emociones. Crearon límites y se dividieron en Países, cada uno con culturas, comidas y tradiciones distintas.
Combinaron rimas y crearon poemas, para transmitir el amor o el dolor que sentían.
Y cuando todo parecía ser magnífico, comenzaron a pelearse entre ellos. Aun amando, estaban en guerra.
Gaia y Urano no entendían porque se peleaban si estaban en un hermoso jardín. Así que les enviaron lluvias, tormentas y rayos para hacerlos desistir. Pero no paraban.
Esos seres ahora solo buscaban el control. Del caos había nacido la contaminación y dañaba todo lo que tocaba. La vida se descontrolaba.
Así que los protectores pensaron en una solución.
Los seres humanos debían reflexionar sobre lo que es de verdad importante en sus vidas, tenían que descansar y usar su creatividad para crear belleza y volverse espirituales otra vez, como lo fueron al principio.
Entonces sin previo aviso, Universo soltó una plaga que contagió de una fiebre muy alta a los que alcanzaba.
Gaia sintió que era una medida muy fuerte, lloro y lloro y limpió algunos corazones. Pero Océano la consoló y le explicó que aunque ahora no lo viera, pronto entendería la razón de la plaga.
Urano se mantenía expectante, desde arriba podía ver como iba resultando todo.
Al principio los seres humanos no entendían nada y continuaban con sus vidas, pero cuando se dieron cuenta que muchos se enfermaban, decidieron resguardarse y aislarse en cada casa y familia.
Las calles y avenidas estaban vacías.
Los animales eran inmunes a esta plaga, así que no fue necesario que se resguardaran.
Poco a poco los seres del bosque, la selva, la sabana, desiertos y mares, volvieron a los espacios que habían habitado antes.
Las ballenas saltaban de alegría como no lo habían hecho en años y los elefantes tenían a sus bebés sin temor de que los cazaran.
Algunos animales ya estaban tan encariñados con los humanos, que decidieron refugiarse junto a ellos, a quienes les guardaban lealtad infinita.
Y fue así como con el pasar de las semanas, el cielo volvió a brillar más fuerte, las aguas retomaron su transparencia y de la tierra comenzaron a brotar más y más retoños de vida.
Gaia secó sus lágrimas, sembró muchas semillas, y bendijo miles de árboles frutales para que los humanos tuvieran alimento. Urano les dió lluvia para que crecieran fuertes y océano mantuvo sus aguas tranquilas para que hubiese paz.
Fue así como los protectores encontraron la solución al caos, al menos por un tiempo, y supieron que era la forma de obligar a los seres humanos a reflexionar, a pensar en los océanos, en el cielo y en la tierra, la cual siempre sería su hogar.
FIN



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