Libre Soliloquio

Ideas convertidas en letras digitales

Quiroga también escribía de amor



RESEÑA
Cuentos de amor, de locura y de muerte 
de Horacio Quiroga 


Grande fue mi sorpresa al descubrir que el célebre escritor de terror, Horacio Quiroga, también pudo, deliciosamente, escribir sobre el amor y el despecho. 

Quizás el cuentista uruguayo, quién vivió la mayor parte de su vida en Buenos Aires, despertó inspiración romántica en si mismo al haber conocido al poeta Rubén Darío. 

Aunque su vida se vio marcada por el dolor y el suicidio de algunos de sus seres queridos, su legado nos muestra su fiel creencia en el amor, la cual plasmó en algunos de sus cuentos.

La muerte de Isolda, una estación de amor y la meningitis y su sombra, me encantaron. El autor plasmó de manera hermosa el vaivén de ese sentimiento profundo, que a veces nos vuelve locos. 


El protagonista de La muerte de Isolda decide terminar con su novia por ausencia de amor de su parte. Al ver sufrir a quien separó de su vida, reconoce el error que ha cometido por el que se arrepentirá el resto de su vida.

Por otro lado, Octavio se enamora de la hija de un matrimonio con problemas. Entre un conflicto y otro, los protagonistas de Una la estación de amor se separan. Una década después se vuelven a cruzar solo para descubrir que su amor de antaño es imposible.

Mi preferido, de estas historias románticas, sería La meningitis y su sombra. Digna de una producción cinematográfica, nos muestra a una mujer agonizante en una terrible enfermedad, la cual en pleno delirio, confiesa su cariño hacia quién realmente era solo un conocido. Los hermanos de la dama lo buscan, en un intento desesperado por hacerla sentir mejor y lo que al principio parecían encuentros incómodos e ilógicos se convierten en algo más.

Es así como el amor no correspondido, la incertidumbre y el dolor de la separación son los protagonistas de estas hermosas historias, que a pesar de que rara vez llegaron a un final feliz, nos dejaron un legado de relatos que, al identificarnos, nos clavan un puñal directo al corazón.

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