Libre Soliloquio

Ideas convertidas en letras digitales

Historia de un inmigrante




Quizás dejé pasar mucho tiempo. 
Quizás debí romper el silencio hace rato. Pero hoy decidí volver a mis letras digitales.

Si estás leyendo esto, de antemano te agradezco. Escribir, y prácticamente expresarme, 
es algo que disfruto bastante.

Quiero reinaugurar las entradas de mi libre soliloquio contándoles un poco sobre lo que estuve 
haciendo este año y el año pasado.

Resulta que ahora formo parte de los miles y miles de venezolanos que decidimos continuar nuestro 
camino en otro país, ya que en nuestra hermosa tierra, a pesar del amor que le tenemos, 
reconocemos que es muy complicado salir adelante. Son muchas las razones y de verdad 
no quiero volver a enumerarlas porque todos las conocemos muy bien.



En líneas generales, ser inmigrante es una experiencia muy enriquecedora en todo nivel. 
Pero también puede llegar a ser aterrador.

Tus prioridades cambian por completo, porque tus necesidades cambian.

En mi caso, así como en el de muchos, en Venezuela nunca me pude independizar. Pagar cuentas  
y alquiler es algo que nunca me preocupó. Pero aquí, apenas al llegar fue mi primera preocupación.

Claro, además de conseguir trabajo. Esto puede llegar a ser lo más duro.

Aquí, puedes tener familiares y amistades, pero tienes que si o si valerte por ti mismo. 
Ya no tienes a tus padres que te apoyan siempre. Ahora eres tú contra el mundo.
Fue en ese momento cuando conocí mi verdadero valor.

Más adelante espero entrar un poco más en detalles. 
Que sea mi experiencia una “chuleta” para los que aún no han dado el paso.

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