Libre Soliloquio

Ideas convertidas en letras digitales

Sobre el significado de la libertad






Hace poco asistí a una boda. Durante la ceremonia, el cura comentó que mientras los futuros esposos realizaban el curso matrimonial les había preguntado a ambos que significaba para ellos la libertad, a lo que ninguno supo responder.

Este es el tipo de momentos en los que, en mi mente, levanto la mano y respondo con avidez y espontaneidad, pero ya que no se trataba de una clase sino de una ceremonia solemne de unión, me guarde la respuesta para mi interna reflexión. 

Para mí, pensar en la libertad es algo tan inmenso que siento que necesito respirar profundamente solo para considerarlo.

Ser libre no debe limitarse al concepto de “soy libre porque hago lo que quiero”. Porque de ser así, entonces debemos preguntarnos: ¿Qué es lo que realmente quiero? Y aquí se complica un poco la cuestión. 

Cuando medito sobre qué es lo que quiero no pienso solo en un momento único y pasajero, pienso siempre más allá, pienso en mis metas y en la forma en la que, a mi paso, puedo ir cumpliéndolas.

Pero apartando el sentido filosófico e intrapersonal de la libertad, recordemos la historia. Grandes batalles se han luchado y muchas vidas se han perdido por la libertad y la independencia. Aquellos momentos en los que los pueblos se han alzado contra sus tiranos o monarcas, porque han sentido que están en la capacidad de decidir por sí mismos lo que más les conviene.

Bajo estos preceptos radica mi concepto de libertad: el sentimiento de saber lo que quiero y lo que me conviene, a esto le añadimos la ética de vivir en armonía y evitar traspasar el derecho ajeno al pisotearlo por conseguir a toda costa lo que quiero, esto es la Responsabilidad.

Es bonito ser libre. Escoger a que te quieres dedicar, decidir tu estilo de vida, darle rienda suelta a tus habilidades conociendo tus desventajas, elegir qué quieres hacer, pero siempre con responsabilidad y pensando en las consecuencias. 

Quizás no siempre solemos actuar con tal reflexión. Y Para muchos existe una flojera mental terrible. Pero hay que recordar siempre que son nuestras acciones y nuestro pleno conocimiento de nosotros mismos lo que nos hace ser quienes somos.

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