Para muchos, la fase de estudiar, en la vida, culmina
una vez que tienen la satisfacción de finalizar la carrera, bien sea larga o
corta.
Las personas se preparan para adentrarse en el mundo
laboral, sin demoras ni otras distracciones y hasta allí llega su época
estudiantil.
Pero desde mi punto de vista, así como desde el de
muchos colegas, graduarse de la universidad representa más un punto de partida
que una meta final.
He tenido la gratificante experiencia de participar en
el curso universitario de locución UCV y en el curso de formación y
actualización docente, y debo decir que a medida que adquiero nuevos
conocimientos también aumenta mi motivación a continuar la carrera del saber,
que realmente dura toda la vida.
Pero además de la parte formal de estos estudios, está
la estimulación de la socialización con personas con una meta en común, en este
caso la docencia.
Ese es el motivo principal de esta entrada.
Recordemos la época de la universidad, quizás no en
todos los casos pero si en muchos, cuatro personas de edades contemporáneas,
reunidas en torno al material de estudio para elaborar una presentación. Uno de
ellos asumiendo el papel de líder, buscando el material y repartiendo los
puntos, los demás asintiendo con la cabeza y aceptando las condiciones.
Hoy en día puedo decir, que gracias a la experiencia
de estudiar docencia, he podido compartir y estudiar con personas altamente
calificadas, inspiradoras y líderes.
Imaginen, en el caso de que aún no lo hayan experimentado,
reunirse con varios compañeros de estudio para elaborar una actividad dentro
del aula de clases, pero en lugar de que sea un solo líder el que dirija la
acción, todos se ocupan de aportar ideas, procesos y conceptos.
En mi caso, se convierte en una práctica gratificante
congregar a un médico, una arquitecta,
una abogada y una periodista para comentar experiencias y aportar opiniones, en
muchos casos afines y en otros casos no, pero siempre expresándolas de manera
respetuosa y amena.
Definitivamente es otro nivel compartir con
profesionales dados a sus carreras de los que cada día se pueden aprender
distintos puntos de vista, desde otras perspectivas, que enriquecen la cotidianidad
y los conocimientos de vida.
Esta concepción me enseña o muestra abiertamente, que
no sólo aprendemos con las clases, los libros u otros medios formales de
aprendizaje, sino también en el día a día con quienes tenemos la fortuna de compartir.
Así que… ¡no se distraigan!, y procuren rodearse de personas que aporten a
sus vidas y beneficien y abran sus mentes a nuevas formas de pensar.

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