Desde pequeña, siempre me ha gustado crear cosas con mis manos. Me apasionaba pintar sobre fibrofácil, hacer chokers y bufandas con telar azteca. Sin embargo, nunca pensé que disfrutaría tanto de una actividad manual de la que también podría sacar un provecho económico.
Después de vivir en Buenos Aires por un par de años, tuve la oportunidad de aprender encuadernación artesanal gracias a una vecina. Al principio, no sabía nada de esta materia, pero mi profesora me consideraba "muy prolija".
Después de hacer un cuaderno para mí y otro para mi hermano, pasaron unos años antes de que pudiera engendrar unas monedas con mis cuadernos. En abril de 2020 tuve mi primer encargo, y muchas veces los emprendimientos comienzan así, cuando te das cuenta de que eso que disfrutas elaborar, también se puede vender.
Recién en febrero de 2021, mi cuñada me pidió que le hiciera un cuaderno con una tapa blanda de papel kraft para que ella lo bordara. Y así, me di cuenta de que podría crear algo lindo con un toque innovador. De hecho, ella es la persona que me mostró que un detalle como un bordado podía marcar la diferencia, que me impulsó y me dijo que aprovechara mis habilidades para sacarles provecho.
Después de pensarlo mucho, en junio de 2021 vendí mi primer lote de libretas a la proveeduría orgánica, quienes recibieron mi propuesta con cariño y optimismo. Y así, empecé a elaborar mis cuadernos de a poco, porque así son mis tiempos.
La vida del emprendedor no es sencilla, hay muchos altos y bajos, pero siempre con optimismo, fe, estudio y preparación, puedes salir adelante con aquello que disfrutas hacer y que puede convertirse en tu salvavidas y en la esperanza de que todo estará mejor.
En resumen, nunca subestimes tus habilidades manuales y aprende algún oficio que pueda ser útil en momentos de dificultad. Quién sabe, ¡tal vez termines haciendo algo que te apasione y puedas incluso convertirlo en tu propio negocio!





Comentarios
Publicar un comentario