Vivo en Venezuela. Sólo con un breve vistazo a las
noticias cualquier persona en cualquier parte del mundo, puede estar al tanto
de los mil y un problemas que nos aquejan.
Es normal sentirse frustrado, derrotado.
En las redes sociales abundan mensajes positivos y
pareciera que estar triste o molesto, fuese un sentimiento inexistente, y no es
así.
La alegría se vive y se goza, pero la tristeza
también se sufre.
Los momentos de dolor, hay que vivirlos, sentirlos,
llorarlos y eso no está mal, es parte del ser humano también. Estar tristes un
día, no nos convierte en perdedores ni nada de eso.
Quizás hoy estoy en la playa con mis amigos
disfrutando del mar y las risas, pero mañana tal vez me sienta frustrada porque
no puedo conseguir algo tan simple como margarina en el supermercado o mi
trabajo ideal.
Siempre he pensado que el secreto es no entregarse
por completo, sabiendo que ninguna situación es eterna.
Lo importante es evita caer en el malhumor perenne,
disfrutar los pequeños detalles, reír más seguido, mantener el contacto con las
personas con las que nos gusta compartir y de vez en cuando, darnos algún
placer porque lo merecemos.

Como me dijo una amiga una vez "cuando uno
tiene un placer, hay que dárselo". No todo puede ser estrés y trabajo. Hay
momentos que son para disfrutar y hacer higiene mental.
Sin importar los tropiezos, el buen humor es lo
único que siempre podremos mantener con nosotros.


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